Un correo inesperado que le pide pulsar un enlace y luego demostrar su identidad es exactamente lo que parece una estafa. Sospechar es el instinto correcto, así se sale de dudas.
Compruébelo con el remitente, no con el correo
La única prueba fiable: contacte con la persona que supuestamente lo envió usando datos que ya tuviera. Su número de teléfono de sus registros, un hilo de correo que empezara usted, el número de su página web.
No responda al mensaje ni use un número que venga dentro. Si es falso, esos llevan de vuelta a quien lo envió.
Una invitación auténtica indica tanto el remitente como el documento, así que debería poder preguntar «¿me acabas de mandar a firmar el contrato de consultoría?» y obtener una respuesta clara.

Qué no le pedirá nunca swipesign
- Un pago. Firmar siempre es gratis para el destinatario. Paga el remitente. Una página que le pida pagar para firmar no es swipesign.
- Una cuenta o una contraseña. No necesita ninguna de las dos para firmar un documento que le han enviado.
- Su código SMS, por teléfono o por correo. El código autoriza una firma a su nombre. Le pedimos que lo escriba en la página, nunca que se lo diga a nadie.
- Datos de tarjeta, datos bancarios o su número de documento completo. Las comprobaciones de identidad ocurren en el prestador de servicios de confianza, en su propia web.
Señales para mirar dos veces
- No esperaba nada de esa persona ni de esa empresa.
- El documento es vago: ningún nombre que reconozca, ninguna referencia a un trato real.
- Mete prisa: firme hoy, cierre de la cuenta, acciones legales.
- El nombre del remitente y la empresa no cuadran con nada que conozca.
Nada de esto demuestra que sea falso: muchos documentos auténticos llegan sin avisar y con plazos apretados. Solo significa que compruebe antes.
Si cree que es falso
No pulse nada. Avise a la persona de la que dice venir: si le han suplantado la dirección, querrá saberlo. Y díganoslo, con el mensaje incluido, para que podamos investigarlo.