Algunos documentos no se abren directamente desde el enlace. En su lugar aparece una pantalla titulada Este documento está protegido, que le pide confirmar quién es antes de mostrarle nada.
Eso significa que el remitente activó el acceso protegido al montar el flujo. Sin él, cualquiera que consiguiera el enlace podría leer el documento. Con él, solo puede la persona a la que iba dirigido.
Qué comprobación le toca
Ni lo elige usted ni lo elige el remitente. swipesign pide el factor que ya puede vincular a usted:
| Si usted es… | Se le pide |
|---|---|
| Un invitado: sin cuenta de swipesign | Un código de 6 dígitos por SMS al número de teléfono que el remitente puso en su ficha |
| Un usuario de swipesign que inicia sesión con ID Austria | Un PIN de verificación de 6 dígitos, enviado por SMS |
| Un usuario de swipesign que inicia sesión con contraseña | Su propia contraseña de swipesign |



El código por SMS
No se envía nada hasta que lo pide. Pulse Solicitar código por SMS ahora y el mensaje sale al número que el remitente tiene de usted. Escriba los seis dígitos y ya está dentro.
Antes de que Reenviar código se active corre un contador breve, para que un segundo toque no dispare otro mensaje al momento. Si pide varios códigos seguidos aparece una nota que le dice que contacte con el remitente: es lo correcto, porque solo él puede corregir el número registrado.
Si tiene cuenta de swipesign
Cuando la dirección a la que se envió el documento es también una cuenta de swipesign, se le pide iniciar sesión antes que nada. Es deliberado: la cuenta es la prueba más fuerte sobre esa dirección, así que tiene prioridad sobre el enlace del correo.
Inicie sesión y vuelva a abrir el enlace. Si acaba de iniciar sesión hace un momento, la pantalla de contraseña se salta por completo: ya ha demostrado lo mismo que iba a pedirle.
Este no es el paso de la firma
Desbloquear solo abre el documento. Leerlo no le compromete a nada. La firma viene después, cuando haya deslizado, y le identifica por separado: consulte Le han pedido que firme.
Así que un documento que se abre con un SMS puede volver a pedir otro SMS a la salida. El primero demuestra que es el destinatario correcto; el segundo forma parte de la firma en sí.